
Cuevas oscuras, callejones sin salida, el aire que se nos corre y la mente que se olvida; mirada tenebrosa, la piel que sangra y el mundo que se despedaza.
Hoy las palomas dejan de volar, las rosas marchitas empiezan a caer y la vida se esfuma sin decir a dios.
Hoy las palomas dejan de volar, las rosas marchitas empiezan a caer y la vida se esfuma sin decir a dios.
Crímenes, patrañas; ruido, patrañas corre, corre y se esconde; la policía lo busca, lo encuentra y lo encierran; perdón, mil disculpas; palabras que nacen en la boca del asesino, pero... el reloj paso las doce, el cielo se torno oscuro y la víctima ya dejó de existir.
Mueren los sueños, mueren las ilusiones, las proyecciones y las decepciones, muere un individuo, muere y le lloran, la madre y el padre; las lágrimas no pueden salvar, arrepentidos pueden estar, mil años tras las rejas se mantendrán, quizás Dios los perdonará, pero Marco Antonio muerto está, Alicia Delgado ya en su cajón descansa en paz; y fueron muchos los muertos, victimas de psicópatas inhumanos... es acaso nuestro mundo un corral de animales sin conciencia, sin corazón y hambrientos de cometer maldades
Pensar... no en la muerte, ni en los muertos que ellos ya muy lejos están, nos queda recapacitar y dejar la esencia del mal pues por ser los hijos de Dios, debemos aprender a amar y perdonar que el mundo se puede acabar.