Caminaré descalza sobre tu piel desnuda, sobre tu alma húmeda y sobre tus lágrimas secas; seguiré tu sombra escondida y apartada de la luna, seguiré escribiendo a la noche y consolando mis deseos sin importar que muera mi tiempo mientras recuerdo.
La puerta del cielo se abrirá cuando los ángeles ya no quieran acompañarme más y deje de soñar, mis pecados me condenarán y si ingenua creí en los espíritus malignos de tu falsa verdad, no me importa saber ahora que tonta fui al estar contigo porque pasé el proceso de metamorfosis que me convirtió en una mujer profunda, en una dama de vestido elegante, en la fruta madura y en la hembra provocativa; en aquella mujer de cerebro y sentimiento.
Amor que brota de mis senos, de mis dedos como raíces hacia el cielo; amor que abunda en mi vientre y que me quiebra cada vez que tengo un malo pensamiento, es el amor el que me mintió y el que me llevó directo al a un rincón, lejos de la pasión y la felicidad; el que me enseñó el verdadero valor y el que me anima a sonreir.
Entre la ciudad y mi imaginación, entre mis ojos y mis labios, mi nariz respingada aún siente tu olor, aquella tarde en la que se ocultó el sol cuando solo estuvismos los dos y pensé que en un beso descubría el verdadero amor, cuando tú jugabas a ser el galán de televisor y yo tu vígtima quien te amaría sin control.
Junto el sol y la luna, junto plutón y urano, mi amor por un tirano fue más grande que el dolor que causó su engaño, pensé que el agua se acabaría y yo quedaría aún viva lamentandome y sin ganas para andar por el mundo, aquel momento las estrellas desaparecieron y mi alma huìa desesperada gritando auxilio y desamparada, en casa, las habitaciones parecian vacias y los árboles quedaron sin hojas, parecía una historia sin fin.
Tocar tu piel, tocar tus manos y quererte tanto, eso quedó en el pasado; dejé pasar los años, dejè de amarte tanto que ahora se me hace imposible decir te amo.
Cerraré los ojos para poder descanzar y olvidar que aùn sigues vivo; quizás trate de tocar una guitarra o tal vez acaricie mi cabello negro para saber que no me haces falta.
Ya no estoy enamora, ya no siento nada; ni celos, ni ternura, ya no tengo dudas.

