jueves, 12 de agosto de 2010

"SONRISA SABOR A CARCAJADA"


Que risa fugar de un país, atascarme en el tráfico y no salir de cama, que risa llorar, salir de casa sin saber a donde ir y alejarme de todo lo que quiero. No es difícil cruzar la frontera en bicicleta, no es difícil bajar de un auto y seguir caminando sin importarme el tráfico, ni dormir hasta las once de la mañana; llorar para reír, para que salir de casa si no sé a donde ir y es mejor no querer nada, ni a nadie para no sufrir.
Sé que Dios existe, pero a veces quiero que sea de carne; hablar con él es hablar sin él porque siempre se queda callado, pero es tan sabio que escucha hasta las porquerías que nunca digo.
No me gusta picar cebollas, me hacen llorar y odio que me hagan llorar; prefiero ver payasos y reír sin parar.
Me acuerdo de los huecos de mis medias y de la primera ves que busqué "chamba" hasta hoy no dejo de carcajear, pues había un señor cara de guante y es que no es broma, el señor tenía cara de guante; hay aquellos días, aquellos años, me inspiran a seguir contando los chistes de mi vida. Un circo fue mi vida hasta que cumplí los que debía, me reía con mis amigas de mis caídas, mis tropiezos no eran más que una divertida salida y ni que hablar de mis arrebatos sin sentido...
Una cosa aprendí de niña, reír sin motivo, aún cuando siento que pierdo la vida, reír hasta que duelan los cachetes, hasta que se acabe mi vida, reír es la única salida.
No olvido mis caprichos y menos los castigos de mamá, aquella vez que salí de casa y no volví hasta el otro día, mis papis se enojaron tanto, pero ahora eso ya no tiene importancia, ahora río de mi pasado.
Hay días en que mi cuarto anda desordenado, aveces prefiero no comer y casi nunca limpio la sala, pero aún en mi cuarto desordenado soy feliz, casi siempre prefiero reír y dejar de comer, limpiar la sala es lo de menos, lo indispensable es ser feliz.
Hace días perdí un celular, mi cartera me la robaron, pero no son tragedias, así que para que llorar, lo mejor es reír que el mar se tranquilizará... dije tantas mentiras en mi vida que comienzo a decir a mamá las verdades de mi vida un motivo más para ser feliz y seguir riendo, así que no me importa perder un diente, tengo más de los suficientes, no me importa subir un kilo ha! pero eso sí que sea sólo un kilo, no me importa ser testigo, cristiana o evangélica porque sé que da lo mismo solo hay un Dios que quiere que seamos felices por siempre y para siempre, ese es mi mayor motivo por el que sonrío.
Sé que 24 horas son suficientes para reír, que aún dormido se puede ser feliz y que un problema solo es un empujón para ser mejor y no olvidarte de Dios.
Estoy segura que tal vez una sonrisa no arregle un problema, pero con solo una sonrisa se puede hacer feliz; mi amuleto es sonreir, es un tatuaje delineado en mis labios.
No puedo evitar las huelgas, ni dejar de pensar en aquel chico de la tienda, pero me gusta no poder evitar una sonrisa. Solo necesito una sonrisa para que comience el día, sé que en la tierra han ocurrido tragedias, pero no quiero que el mundo olvide reír antes de morir.
Quiero dibujar en mi rostro una imborrable sonrisa, pintar de alegria una tragedia, sé que aún existen las peleas, que las injusticias abundan y que aunque no hay tanta agua la gente no termina de llorar, pero solo regálenme una sonrisa quiero ver sus dientes blancos y ser feliz con su sonrisa, esa risa picarona y no una sonrisa desdichada que en este juego de la vida ante un problema la mejor pastilla es la risa de un niño, un joven y un ancianos, quiero conocer la sonrisa de la tierra.
Quiero sembrar una sonrisa en la inmencidad de la tierra, quiero tener la sonrisa de mi muñeca la risueña, quiero tener el alma encendida con mi sonrisa de cada mañana. Solo quiero ser feliz a mi manera.




martes, 10 de agosto de 2010

"LA ROSA, EL CIELO Y UN PAPEL"


La rosa, el cielo y un papel; la tímida rosa envuelta en un papel y el cielo solloza sin mojar el papel que encierra a la rosa que habita en él.


Dicen que aquella rosa es tan frágil y hermoza que no tiene nada que esconder, dicen también que basta una hoja de papel para dejar de correr y quedar atrapada en él, pero nadie dice que el azul del cielo pronto ya no será eterno, que sus lágrimas claras se extinguirán y que los pétalos de la rosa caerán desmallados y acostados sin saborear las gotas del cielo que jámas dejó de saber lo que se siente estar de pie y dejar de ver.


Las dudas, miles de preguntas, qué puedo yo hacer; dejar correr el tren o quedarme sentada en el. Ya basta de rosas que el fuego no tardo en quemar el papel, ya basta de encierros que los perros no dejarán de ladrar a quienes quieren acabar con la felicidad del coronel.


Es la rosa, la más maravillosa, la misma que decoró el cielo, a la que no le importó los motivos, ni sonidos y huyó del papel; arrugado ahora está él, arrepentido de haber nacido y haber sido infiel; convertido en cenizas, perdiéndose en el viento sin elevarse en el cielo, pues el fuego acabo con él.

La rosa, el cielo y un papel; escrito estaba el papel, solo la rosa sabe que decía en él; fue la rosa la que estuvo por más de 200 años encarcelada, envuelta en aquel pliego de papel esperando conocer la inmensidad del cielo azul; cielo que aunque parecía eterno, necesitaba del aroma de los pétalos de la rosa para poder seguir respirando.
Ya era demasiado 200 años sin sentir a aquellas rosa roja, sin olfatear su aroma extraño, sin ver su tallo largo, ya era demasiado, el cielo se extinguía, se pintaba de a poquitos blanco desanimado.
Una rosa, el cielo y un papel; que valiente fue esta rosa, aunque fragil y delicada nunca dejó de creer en que pronto veria la inmensidad del cielo azul, lo soñaba despierta, aún dentro del papel, encerrada sin poderlo ver, lo imaginaba tan azul como sus lágrimas con las que escribía en aquel encierro que era el papel y asi como sus lágrimas eternas, eerno el azul del cielo.
Tan grande fue su fe que pudo deshacerse del papel y aunque grande fue su sorpresa cuando vió el cielo, este no era eterno pues se estaba destiñendo; el cielo se perdía cada segundo que no sentia el aroma de aquella roja rosa, 200 años había esperado y no aguantaba ni un segundo más.
La rosa que encerrada permanecío por muchos años en aquel papel, por fin pudo elevarse, ser parte del cielo y con sus lágrimas azules, con las que escribió por 200 años el papel, pintó el cielo otra vez, lo decoró y asi el cielo siempre fue eterno.
La rosa, el cielo y un papel: la rosa roja, la gran artista que nunca perdió la fe, quien delineó estrellas en el cielo azul que hasta hoy es eterno y muy azul y el papel que fue infiel ahora yace en agonía sin vida.