Total libertad es actuar muy libres como
el viento; sin temor a extinguirnos, a morir sin aire, ahogados de pensamientos.
Sin miedo a escribir es mover nuestra mano con sentimiento, escribir y no
hablar para después huir porque las palabras florecen y se marchitan, porque
muchos hablan y todos mueren, son pocos los que escriben y nunca mueren porque
sus pensamientos trascienden.
Es la piel vestido de los huesos, es mi
piel la que siente, son las sensaciones que hacen que broten inspiraciones, y
yo soy la de la experiencia. Es mi mente la que piensa, es la mano la
escritora, pero soy yo la creadora.
... No hay más grande desesperación que el
ser víctima de la alfabetización; el mudo no habla, pero escribe lo que
siente, el que no habla y no escribe porque no quiere, es quien existe por la
gente, sin poder y sin saber porque vive sin querer; muchos hablan sin saber y
creen saber más de lo que ven, pobres víctimas de sus palabras porque fue su voz la que traicionó.
Pecan las palabras sin sentido, o son las
palabras que hacen pecar al individuo; que tormenta se siente en el corazón del
que a gritos no puede controlar lo que piensa, pero aún más que desesperación
no poder hablar cuando el corazón esta intranquilo y que paz se experimenta el
poder hacer visible un pensamiento sobre un papel antes sin sentido.