miércoles, 7 de noviembre de 2012



Con la cabeza rapada y la luz apagada quiero pensar, quiero limpiar las telearañas que no me dejan pensar  y que mi razón de luz a mis pensamientos sin control; con los pies sobre el suelo, descalza aún parada sobre espinas quiero caminar mayores distancias y correr si es que hace falta para no envejecer antes de conocer el sabor del castigo que nunca los consideraré como un amigo; con los brazos extendidos quiero sentir el aire fresco e imaginar que soy pájaro bello sin importar lo imposible que se me hace volar.
 
Quiero dormir en un parque y que las estrellas me envuelvan como las sábanas en mi cama, quiero sentir las lágrimas del cielo y que me bañen en medio de esa noche fresca, sumergida en estrellas que no tienen límites y te embriagan con su brillo materno y sentir que me acoge y derrama sabiduria en mi encima, sintiéndome arrepentida de huir de mi melancolía, solo hace falta encontrar el sentido que le da un pétalo a una rosa y lo insignificante que es mi vida para presumir que estoy viva.
 
Quién será capaz de mirar a los ojos a la luna después de haber pecado en una noche seducida por el despecho que solo te permite ver el camino más estrecho, la noche  en que ella aún estaba despierta, mirando muy callada, sin si quiera suzurrar... ni Dios se dio cuenta que aquella noche la luna  sufria, no estaba dormida, estaba pálida y dolida...
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Quizás no sea perfecta, quizás tenga el brazo izquierdo más ladgo que el de la derecha, o mi alma esconda el temor del fracaso y la desilución, pero no quiero ser esclavo de la ignorancia, no quiero ensangrentarme con la mala racha de la venganza, ni que la verguenza me secuestre y me limite a decir, hacer y sentir... en una palabra a descubrir la experiencia que a travez de ensayos y errores supera a la niña que el pasado no enterró sino alimento y ejercitó de saberes...
 
Y la luna sigue mirando y la gente camina sin mirar arriba, caminan como locos o quizás se hacen los locos; todos prefieren seguir caminando, todos prefieren olvidar lo pasado, hay unos que dicen que la luna ya todo lo a olvidado que ya pasaron mil años; quizás Dios ya todo lo a perdonado.
 
Tengo las manos abiertas para recibir las mejores sorpresas, tengo tatuada en la mente el lema que me permite ser feliz todos los días; TODO LO QUE INGRESE A MI VIDA SERÁ COMPLEMENTO DE MI FELICIDAD...














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