Existen al menos 18 millones de niños de la calle en la India, 40 millones en America Ltina y cerca de 100 millones en todo el mundo.
Mientras mis piernas jadean de miedo, mientras mi corazón gotea de dolor y mi voz se oculta en el ruido de un temblor, mi alma aún muy confiada no deja de bailar en el aire, no deja de mirar con ternura a la naturaleza y a pesar de que mi cuepo esté atado a un remolino que no deja de lastimarlo, mi alma canta con los pájaros.
Mientras el hombre grita desesperado por querer comprar una casa más grande, mientras los problemas carcoman lapiel de aquellos moribundos, mientras se escuentre diversión entre drogas y alcohol, mi alma queda extasiada, cargada de un sentimiento incontrolable que logra soportar cualquier intolerable dolor que pueda sentir mi cuerpo.
Sé que existe un ángel guardian, que con sus alas protege el alma de cada niño, que aún siendo sus manos pequeñas para abrazarlo basta saber que existe para que el cuerpo resista el frío de todos los días. Aunque no tenga una casa con ventana. aunque sienta que nunca salgo de casa porque no tiene puerta de entrada, aunque duerma sin almohadas, sé que siempre habrá donde cerrar los ojos e imaginar que se puede volar.
He aprendido a desifrar cada mirada que persigue mis ojos, he aprendido que solo Dios nunca nos tenrá lástima, que el mundo es para mí y que las ezquinas de las calles son refugios donde se puede pensar.
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Mi mano se paraliza, mi cabeza da miles de vueltas y mis ojos estan a punto de llorar; hoy mi imaginación quedó limitada por culpa de una realidad espantosa; qué puedo decir si nunca me faltó una cama donde dormir y menos una almohada donde apoyar mi cabeza para soñar, que afortunada me siento esta noche por solo tener entre mis manos una manta que me cubra los pies y la cara.
No son 10, ni 100, son más de 1000 y serán muchos más niños que con los años aumentarán en las calles, estas personitas que parecen haber estado más protegidos dentro del vientre de sus madres. La calle amanece radiante para muchos, pero es otro día de desamparo para los niños de la calle, la calle da vida, pero también la quita, hay jardines llenos de rosas rojas, peor también hay jardines con rosas marchitas; un niño es una flor que necesita un jardín, una familia y amor para florecer y no la calle que puede marchitarlo.
Hay niños sin zapatos y otros que caminan con calzados nuevos presumiendo sus jueguetes, unos trabajan como grandes olvidando que son niños todavía y cuando quieren jugar se dan cuenta que ya crecieron, mientras que otros juegan a ser super héroes; la calle refugio de desamparados.
Pienso en cada niño, pienso y no comprendo, pero en estos momentos no hay nada que entender solo qué hacer es la pregunta que alborota mi cabeza y me desespera, pues pensra que mientras estoy escribiendo sé que un niño será abandonado y lastimado, que otro tiene frío y que la calle se apiadó de tantos niños desamparados; no es culpa de Dios, ahora no es momento de buscar culpables porque los únicos culpables somos nosotros al caminar por las calles como si todo andara bien.
Da miedo saber que criará o creará la calle y es que hay tantas avenidas, ezquinas, ovalos y paraderos que es dificil seguir un camino directo, un camino de amor; en qué paradero quedará cada nniño o si caminarán sin rumbo.
Mamá o papá huyeron o quizás ellos huyeron de sus padres o mejor dicho del maltrato, algunos no conocen el afecto y crecen con un corazón distinto al que nacieron, esa es la realidad del mundo, mientras nosotros tenemos una cama donde apoyar nuestra cabeza para soñar, hay millones de niños desamparados que no tienen más que un rincón en la calle, esa es la realidad mundial, niños sin sueños, niños hambrientos, NIÑOS DE LAS CALLE. NIÑOS DESAMPARADOS.

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